martes, 22 de julio de 2014

La mecánica del corazón.

He leído muchos libros a lo largo de mi vida. Por cariño, por placer, por obligación, curiosidad y mil motivos más. En algunos he encontrado un verdadero reflejo de nuestro mundo, en otros un universo diferente y hermoso. En otros conocimiento inimaginable o un buen amigo. Shakespeare es uno de los mejores autores que he leído, la Divina Comedia de Dante, también entra en mis favoritos. Lars Kepler también, y bueno, las novelas negras suecas tienen mi preferencia por sobre todo; hay algo en el estilo gótico y oscuro que me anima a devorarlos rápidamente (Joona Linna es mi Sherloock o Robert Langdon sueco y lo amo)

He leído pocos libros de amor, creo que sólo dos o tres. No es un tema que me guste mucho de leer, no sé por qué. Escribo mucho sobre él ¿pero leerlo? No, no me gusta. Creo que jamás me llegan, jamás los siento escritos de verdad. Son un intento más por adentrarse dentro de un mundo que es muy vendido, sólo eso. Creo que está tan usado que a la larga, cualquier cosa que mezcle un drama con amor, es dinero rápido. El boom de estos libros fáciles de leer y poco profundos, llenos de romanticismo barato y amor de papel no me gusta, por eso jamás suelo leer los "libros de moda".

Por eso cuando escuché hablar sobre "La mecánica del corazón" o "Jack Et La Mécanique Du Coeur" (Sí, aunque no lo parezca hablo un poquitín de francés. Lo amo ¿qué puedo decir?) no le presté mucha atención. Pero empecé a ver que había muy poquita gente que lo había leído, y la gente que sí lo había hecho, lo amaba. Así que le di una oportunidad y me leí la sinopsis del libro, y quedé prendada cuando supe que Jack era hijo de una prostituta.

No, no tengo un fetiche con las prostitutas, aunque las admiro (Tengo mis motivos) La razón porque me llamó la atención, es que la portada era como el de un libro infantil y el resumen era todo lo contrario. Esa dicotomía capturó mi atención. Así que hice lo que cualquier niña sin tarjeta de crédito y que vive en un país sin cultura de lectura, haría: les lloré a mis papás para que me lo trajeran de España. Sí, lo hice y ahora, viendo en retrospectiva, no me arrepiento para nada. Mi dignidad y orgullo nunca me han impedido hacer nada.

Se demoró un mes en llegar y casi me volví loca, sentía algo extraño. Pensé que si no me gustaba, lloraría a mares por todas las expectativas que le tenía. Y finalmente me llegó. Mi mamá me rogó porque lo leyera despacio (En promedio me demoro un día en leer un libro y mis padres creen que tengo un problema) Lo intenté, lo juro. Lo leí solamente en mis caminos entre la universidad y mi casa, lo cual es una hora. Y me demoré tres días en terminarlo. Mi mamá me regañó porque dijo que se había demorado más en llegar que yo en leerlo (Además de que ya le estaba pidiendo otro, de verdad, necesito un trabajo para comprar más libros)

"Es cierto, soy una especie de discapacitado del gran amor y se supone que mi corazón postizo no es capaz de aguantar el terremoto emocional que siento cuando la veo pero, qué le voy hacer, late por usted.”

Aún recuerdo cuando leí el final, estaba en una de las estaciones de metro y sentí que alguien le había arrancado páginas porque no podía terminar de esa manera. Entré en negación y de la emoción casi lloro, la gente me miró extrañada, no todos los días ves a una niña de veinte años abrazada a un libro, ¿verdad? En fin, lo terminé y sentí que una parte de mí se quedó dentro de ese libro y que, paralelamente, una parte del "Little Jack" se quedó conmigo.

            "Te pasas el tiempo curando a la gente, pero ahogas tus heridas en el alcohol de tus propias lágrimas. ¿Por qué?"

No contaré el libro, ni el final. Pero es por lejos, uno de los mejores libros que he leído. Me emocionó, me hizo ser una pequeña de nuevo, y creer en el amor. Que si bien, no siempre es perfecto (de hecho, casi nunca lo es) sí te hace hacer cosas. Te hace esforzarte, ser mejor o peor, persona. Luchar, luchar y no rendirse por él. Incluso si no puedes amar, o incluso sí tienes miedo. A veces, resulta y eres feliz con esa persona especial, y otras, no lo eres. Amas, entregas todo, lo das todo pero simplemente no es suficiente  y tienes que vivir con ello.


" Y sin embargo he puesto mi vida en tus manos, porque, más allá del sueño, me has dado una dosis de amor tan fuerte que me he sentido capaz de enfrentarlo todo por ti.”

Además, lo que más me gustó del libro (lo cual no tiene nada qué ver con la trama o el final, repito, no diré nada sobre eso) es la forma en la cual esta narrada. Es sublime como mezcla metáforas y un lenguaje precioso para poder contarnos la historia de Little Jack, creo que eso fue lo que más me cautivó.

      “Las penas amorosas pueden convertir a las personas en monstruos de tristeza”

Culpo tal vez, al idioma, el francés de por sí es un idioma delicado y de palabras bien sonantes. Aunque tampoco debo quitarle méritos al autor, Mathias Malzieu. Creo que el ser un cantante, lo ayudó. Después de todo, para transmitir emociones al cantar, se debe tener cierto talento.


       Nos frotaremos el uno con el otro hasta chamuscarnos el esqueleto, y cuando el reloj de mi corazón dé las doce en punto, arderemos, sin necesidad de abrir los ojos


 


Tanto fue mi amor que vi la película, y la amé. Incluso sí es diferente y tiene otro final. Incluso si las características cambian, creo que tiene la misma magia del libro. Tal vez porque Mathias estuvo estrechamente relacionado con la producción e incluso él le hizo la voz a Little Jack, creo que es por eso.

"Jamás hubiera creído que es tan complicado mantener a nuestro lado a la persona que más queremos y deseamos en el mundo. Ella me ofrece su amor si exigirme nada, sin mezquindades ni problemas. Yo también le ofrezco todo lo que soy y lo que tengo y, sin embargo, ella recibe menos."


En fin, es un libro hermoso.

"El amor no es fácil todos los días."



lunes, 21 de julio de 2014

Encasilla/Desbarata.

Cuando era pequeña no pensaba que habían diferencias entre los hombres y las mujeres, a pesar de que mi madre siempre me las decía, yo no las entendía. Para mí, todos éramos iguales.

Al crecer comprendí que el sexo es un mecanismo de la naturaleza, el que hayan machos y hembras en cada especie (salvo las hermafroditas, como las angiospermas)  es para la supervivencia de los seres que la componen. 

Luego llegó lo que me decían en mi escuela (la cual era altamente religiosa: "colegio de monjas" le dicen), donde la biblia era el modelo a seguir. Me la leí entera, no por fe. Sino para saber de qué se trataba, después de todo es un libro y bueno, creo que esa es otra historia. A lo que voy es que, religiosamente hablando, hombres y mujeres fueron creados por Dios, a su imagen y semejanza, para que se multiplicaran y dieran origen a la humanidad. 

Aún con eso, para mí, seguíamos siendo iguales. 

Una vez fui cuestionada en mi escuela por eso, me creyeron "lesbiana". Me satanizaron, humillaron y bueno, obviamente lloré. Creo que jamás nadie me ha tratado tan mal como la religiosa que era la directora en ese entonces. Mi colegio era de puras féminas, y yo siempre he sido altamente cariñosa, por abrazar a una amiga me trataron como una enferma, la cual debía ser corregida. Mi mamá casi incendia el establecimiento por eso.

Ahora, han pasado muchos años, desde que tanto  la ciencia como la religión (la cual obviamente no creo ni practico, por otros motivos) me han dicho de que hombres y mujeres no son iguales. Pero yo sigo pensando que lo somos. Soy muy terca, lo sé.

Es por eso que no me gustan las definiciones, no me gusta que me tilden de lesbiana, ni bisexual, ni heterosexual; de nada de esas cosas. Yo soy lo que soy y amo a quien amo. No me enamoro de un hombre, ni de una mujer. Me enamoro de la persona interior, de lo que cree, de lo que piensa, de cómo puede expresarse, de cómo es, de cómo mira la vida. Me gusta creer que yo me siento atraída a las personas que piensan que pueden hacer algo por el mundo, de tal vez un idealista o una soñadora, no me importa. Mientras me cautive por lo que es, para mí es más que suficiente.

El amor es más que tener relaciones, es más que órganos sexuales, es más que géneros y cánones. Cuando sientes esa alegría y conexión con una persona, simplemente la sientes sin pensar. 

Creo que el mundo sería un lugar mejor sin tanta preocupación por quién se quiere, sin tanta curiosidad por quién quiere el otro. Sin meterse en los sentimientos de los demás, sin que nadie me obligue o me diga a quién debo querer. Un mundo donde no se odie a alguien por lo que siente. Sí, supongo que sería un mundo mejor.

Pero, por lo general, no somos así. Siempre deben estar todos firmemente formados en la línea que alguien pensó que era lo correcto. Una religión o tal vez un pensamiento que nadie se ha planteado si es errado o no. Nadie lo cuestiona, ¿por qué? 

Yo pienso que no lo es. Por supuesto que no.